
Foto: " La Pelirroja Merchi". A Coruña,Enero,2006
Hay doce mujeres que han fallecido por homicidio. Han sido doce hombres que en un momento dado, perdieron el juicio y acabaron con la vida de sus mujeres. Los motivos son parecidos en todos los casos; le llaman violencia de género. Un problema incontrolable en el que la edad no es un factor determinante, pero si el sexo. La educación excesivamente tradicional recibida por estos hombres puede ser la causa. Debo ser prudente ya que la intención no es generalizar y advertir que sea el género masculino el único capaz de cometer este tipo de actos, pero los datos hablan por sí solos. Y hasta la fecha, ellos lo han hecho muchas más veces que ellas. Las mujeres son maltratadas, física y psícológicamente, y lo peor, es que algunas lo permiten.
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Foto: " Vete andando", A Coruña,febrero 2006
Hola! A la calle del Temple, por favor.
Si, espero... Espero,si... Si, espero...
(piensas en que no te lo van a mandar y en lo que cuesta el teléfono).
Hola. Sí, he llamado yo.
Al bar Cotton.
Vaya! ¿Y dónde está?
Pues en la calle Alcón.
Ya bueno, es que es peatonal.
YA... ¿Y?. Pues déjeme cerca, en la calle perpendicular.
Ya, bueno , es que es peatonal.
Pero a ver... pues déjeme cerca, ( y en tu cabeza dices COÑO!).
(El taxímetro no ha dejado de subir mientras hablas con el señor geta taxista).
Bueno , vale pues te dejo por allí. ¿Por la calle de la derecha o la de la izquierda?
(Estás a punto de contestarle mal) Pues mire, es que me da exactamente igual.
Todo esta conversación sirve sólo para darle más pruebas al taxista de que no eres de la ciudad. Y claro... ¡ancha es Castilla!, y nunca mejor dicho porque para eso estás en Ponferrada más perdida que una pescadilla en un sartén.
Y tú, porque el día anterior has hecho el mismo recorrido, sabes que no está muy lejos tu destino y que si se pone a dar rodeos te darás cuenta. Para eso el día anterior te has aprendido el nombre de las calles para no dar el cantazo y que parezca que controlas. Él piensa lo mismo que tu, sabe que no eres tonta.
Al final del trayecto es cuando comprendes que la táctica del rodeo ya no funciona. Al llegar al destino, directamente el taxímetro marca 4,30 y te dice el geta taxista: 4,50...
¿¿¿ MANDE ???
Pero oiga, El aparatito ese del infierno marca 4,30
Bueno mujer, pero en sábado hay que redondear un poquito...
Ya bueno, y porque no reodndeas a tu p...(y piensas: no sigas por ahí).
Y es entonces cuando da igual la cara de gilipollas que pongas. Tienes prisa, vas a enfadarte mucho y encima a saber la reacción que tiene el geta taxista cuando le montes el pollo por cobrarte de más.
Pagas, pasas de todo y te bajas.
Después de unos instantes en los que algo parecido a la indignación te hace retorcerte, todo pasa.
Para la investigación de las nuevas estrategias del taxista medio: ya no se lleva el rodeo, se lleva el redondeo.
PDT: no es la primera vez que me pasa. Me ha pasado en León ciudad, y también en Barcelona.
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ZAMORAPUNKIEDIALECTOLOGÍAMOVIDAFOLCLORE
HIPPIELITERATURATRAVESTIENTENDIMIENTOPAPEARHABLA
MORROLENGUAPIZZERÍAPALABRASVICENTE
Sobre la mesa número 3 de la pizzería de la calle Alcántara, un trozo de masa aliñada se quedaba frío ante la pasiva mirada de la camarera. " Paso de recoger más mesas, voy a echarle morro". Pensaba en estas palabras mientras otras personas papeaban en la mesa número 6. Había tenido mucha movida esa mañana, pero con su actitud de punkie sin domar, no dejaba que el cansancio se apoderase de ella. Más que nada porque no permitía que el trabajo la maltratase.
El hombre que había manchado la mesa número 3 había estado comiendo alli aproximadamente dos horas antes. La camarera lo conocía y sabía que era, como decían en el barrio, " un poco rarito". Esto se explica porque por las noches algunos le habían visto disfrazado de mujer... ¡Travesti!, le decían, aunque a él parecía no importarle.
A la jefa de la camarera, que era la dueña del local, le daba igual que su empleada estuviese dándole a la lengua en la barrra mientras la gente esperaba en las mesas. Quizá porque también era un poco hippie, en el mejor sentido de la palabra, el entedimiento entre hippies y punkies de todos es sabido. Ninguno de los dos se lava los pies. Daba la impresión de que una no hablaba con la otra. Recuerdo una vez que presencié una conversación muy interesante. La jefa le decía a la camarera que no sabía nada de lieratura, que era una ignorante y que más le hubiese valido haber leído algún libro en su vida. La empleada, con mucho desparpajo, respondió que ella, con todo lo ignorante que era, había leído un libro sobre dialectología y folclore asturiano. Esto abrumó a su superiora, que, desde aquel día, le dejó hacer y deshacer a sus anchas en la pizzería sin atreverse a replicar. Lo que no sabía es que su asalariada había leído el título de aquel libro en el ejemplar de un hombre se había sentado en la mesa donde se disponía a comer y había posado en libro sobre ésta. Un libro que pertenecía al hombre que denominaban "rarito", al hombre travestido, que acostumbraba a ir por el local. Y que se sentaba en la mesa número 3.
...Al señor Zamora Vicente. Que de tanto escuchar, consiguió que todos hablásemos mejor. Que de tanto escribir, contribuyó a que lenguas y dialectos evolucionasen y fuesen más conocidos. Y que de tanto vivir... al final dejó de hacerlo.
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Foto: "Pitahaya Rosa Fucsia", Barcelona, Octubre, 2006
Fue descubierta por primera vez por los conquistadores españoles en México, Colombia,Centroamérica y las Antillas. Y fueron ellos quienes le dieron el nombre de "pitaya", que significa " fruta escamosa". También se cultiva en Vietnam, en la costa Oriental, además de en zonas tropicales y tropicales altas. Su temporada es de junio a agosto, aunque la he visto también en octubre.
Su pulpa es muy aromática y está llena de semillas. Mide unos 12 centímetros aproximadamente. Su cáscara es roja, gruesa y tiene bráceas verdes, una especie de escamitas. Sabe dulce, aunque su grado de dulzura depende de la época en que se consuma; su textura es parecida a la de un kiwi. Cuando las escamitas pasan a ser de color amarillo, ¡está para comérsela!.
Casi no tiene calorías y tampoco aporta un gran número de proteínas, pero sí tiene un alto contenido en vitamina C.
FRUTAS DE TEMPORADA EN FEBRERO: Lima, limón, mandarina, manzana, membrillo, naranjas, peras, piña, plátano, pomelo, aguacate, caquis, chirimoya, coco, guayaba, kiwi, litchis, mango, papaya, pitahaya amarilla, tamarillo.
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